El sentimiento panamericano, la hermandad cultural entre los diferentes pueblos de la América Latina, está inmejorablemente encarnado en Rubén Blades y en Gaby Moreno. Él es para la salsa tan importante como lo fueron Bob Marley al reggae o Fela Kuti para el afrobeat. Un descomunal embajador de un que estilo que últimamente ha revestido de swing.
Los conciertos de Rubén Blades suelen ser largos, a veces se acercan a las tres horas, pero son extraordinarias lecciones no solo de música sino también de vida. Auténticas clases magistrales sobre cómo encarar el arte y la existencia misma, que en su caso son la misma cosa. Últimamente suele abordarlos en compañía de la estupenda big band de Roberto Delgado (casi 20 músicos, con primacía de su potente sección de metal) al frente del Fotografías Tour, que es un reconocimiento a los orígenes latinos del jazz y a las influencias mutuas entre el son, la música con clave afrocaribeña y el swing. Un nuevo cruce de caminos en la inagotable travesía de un músico que, a sus 77 años, se resiste a decir adiós a los escenarios. Una suerte para todos nosotros.