Laura Pergolizzi es una de las mujeres más genuinamente singulares del pop internacional. Ha escrito para Cher, Rihanna, Christina Aguilera o Backstreet Boys, y a menudo se la ha comparado con Chrissie Hynde, Gwen Stefani, Joan Jett o Leslie Feist. Lo único cierto es que ella es simplemente LP. Con eso le basta.
El éxito de la norteamericana Laura Pergolizzi es consecuencia de una serie de desengaños. Benditos desengaños. Con la industria musical y con una ex pareja. Con la primera tuvo que lidiar durante un tiempo en que sus canciones eran rechazadas por grandes discográficas. La segunda, su ex pareja, fue la causante involuntaria de “Lost on You”, la canción que en 2016 la catapultó a la fama tras ser una de las más buscadas en Shazam – ya se sabe, cuando la industria flojea, el público, siempre soberano, se busca la vida – durante aquel año, acumulando a día de hoy casi 600 millones de visualizaciones para su videoclip en Youtube y más de mil millones de escuchas en Spotify. La que también impulsó su álbum homónimo al millón de copias vendidas. Desde entonces, ha impuesto su personalidad por encima de cualquier etiqueta genérica, y sus directos se cuentan por triunfos, como ya ha demostrado otros años en Noches del Botánico. El último de sus ocho trabajos largos es “Love Lines” (2023).
Se ha descrito el sonido del australiano Jet Vesper como el resultado de juntar a Curtis Mayfield y Daft Punk compartiendo unas horas de sol en cualquier playa allá por 2030, y aunque la descripción puede resultar efectista, no deja de ceñirse a la realidad. Porque su forma de fundir el funk, el yacht rock, el soul y la música disco le han granjeado merecidas comparaciones con sus paisanos Parcels, pero también con Jungle o Tom Misch. Sus dos álbumes hasta la fecha, “Daybreak At The Electric” (2022) y “Casual Viewing Experience” (2022), son dos absolutas delicias.